Los manuales diagnósticos reconocen varios tipos de depresión. Los principales son el trastorno depresivo mayor (que puede ser leve, moderado o grave), el trastorno depresivo persistente o distimia y el trastorno disfórico premenstrual, además de formas particulares como la depresión que empieza en el embarazo o el posparto y la que sigue un patrón estacional. Saber de qué tipo se trata orienta el tratamiento y el seguimiento.
En el habla de todos los días, “depresión” puede describir desde una tarde triste hasta un cuadro que impide levantarse de la cama. En consulta, una de las primeras tareas es precisar de qué tipo de depresión hablamos, porque no todas duran lo mismo, no todas responden igual y algunas obligan a descartar otros diagnósticos. Para eso usamos dos manuales: el DSM-5-TR, de la Asociación Americana de Psiquiatría (2022), y la CIE-11, de la Organización Mundial de la Salud, vigente desde 2022.
Trastorno depresivo mayor
Es el tipo más conocido. Se diagnostica cuando, durante al menos dos semanas, la persona tiene cinco o más de los nueve síntomas que describe el manual y uno de ellos es el ánimo deprimido o la pérdida de interés por casi todo. Los nueve síntomas los explicamos uno por uno en síntomas de depresión.
Puede presentarse como un episodio único o repetirse a lo largo de la vida. La CIE-11 lo separa así: trastorno depresivo de episodio único (6A70) y trastorno depresivo recurrente (6A71).
Depresión leve, moderada y grave
La gravedad se define por tres cosas: cuántos síntomas hay por encima del mínimo, cuán intensos son y cuánto afectan la vida diaria.
- Leve: pocos síntomas más allá de los necesarios para el diagnóstico. El malestar es real y la persona sigue trabajando o estudiando, aunque con mucho más esfuerzo.
- Moderada: más síntomas o más intensos, con un impacto claro en el rendimiento, las relaciones y el cuidado personal.
- Grave: la mayoría de los síntomas presentes con mucha intensidad, un malestar difícil de manejar y una afectación seria del funcionamiento. Puede incluir síntomas psicóticos, como creencias de culpa o de ruina sin base en la realidad.
Una confusión frecuente es pensar que “mayor” significa grave. El término nombra la categoría diagnóstica, y por eso una depresión mayor puede ser leve.
La guía británica NICE de 2022 agrupa los cuadros en depresión menos grave (subumbral y leve) y más grave (moderada y grave), porque la evidencia sobre tratamientos se ordena mejor así. Para los cuadros menos graves recomienda empezar con intervenciones psicológicas, y para los más graves contempla combinar terapia cognitivo conductual individual con medicación desde el inicio. En el Perú, esa decisión sobre fármacos la toma un psiquiatra.
Trastorno depresivo persistente (distimia)
Aquí el ánimo deprimido está presente la mayor parte del día, más días sí que no, durante al menos dos años en adultos (un año en niños y adolescentes). Suele ser menos intenso que un episodio mayor, pero dura tanto que la persona termina creyendo que “siempre ha sido así”.
El DSM-5 unió en esta categoría lo que antes eran la distimia y la depresión mayor crónica. La CIE-11 mantiene el nombre de trastorno distímico (6A72). Lo desarrollamos en distimia, la depresión que dura años.
Depresión perinatal: en el embarazo y después del parto
El DSM-5-TR usa la especificación “con inicio en el periparto” cuando un episodio depresivo empieza durante el embarazo o en las cuatro semanas posteriores al parto. El cambio de nombre respecto a la versión anterior, que hablaba solo de posparto, responde a que una parte importante de los episodios que se detectan después del parto en realidad empezaron durante el embarazo.
Conviene diferenciarla de la tristeza puerperal o baby blues, que aparece en los primeros días tras el parto, es pasajera y no llega a ser un episodio depresivo. En la práctica clínica se presta atención a todo el primer año. Explicamos señales y dónde buscar ayuda en depresión postparto.
Trastorno disfórico premenstrual
Entró a los trastornos depresivos en el DSM-5. Se caracteriza por síntomas de ánimo marcados (irritabilidad, cambios bruscos de humor, tristeza, tensión) que aparecen en la semana previa a la menstruación, mejoran en los primeros días del sangrado y casi desaparecen la semana siguiente. Debe repetirse en la mayoría de ciclos del último año.
Se diferencia del síndrome premenstrual por la intensidad y por el impacto en el trabajo, los estudios o las relaciones. El diagnóstico se confirma con un registro diario de síntomas durante al menos dos ciclos. El DSM-5 estima que lo presenta entre el 1,8% y el 5,8% de las mujeres que menstrúan en un año. La CIE-11 lo clasifica en el capítulo de enfermedades del sistema genitourinario (GA34.41) y lo vincula también con los trastornos depresivos.
Depresión con patrón estacional
Funciona como una especificación del trastorno depresivo mayor y del bipolar, sin ser un diagnóstico propio, y se usa cuando los episodios empiezan y terminan en épocas del año características, con al menos dos episodios con ese patrón en los últimos dos años y sin episodios fuera de temporada en ese periodo. Lo más frecuente es que empiece en otoño o invierno.
El manual excluye los casos en que el patrón se explica por un estresor que también es estacional, como quedarse sin trabajo cada temporada baja. En Lima, el invierno de cielo gris puede pesar en el ánimo, pero antes de hablar de patrón estacional revisamos si esos meses coinciden con otras presiones que se repiten cada año.
Depresión en el trastorno bipolar: el diagnóstico que hay que descartar
El trastorno bipolar incluye episodios depresivos que, vistos por separado, son iguales a los de una depresión mayor. Lo que lo distingue es la historia de episodios de manía o hipomanía: días o semanas con energía muy elevada, menos necesidad de dormir, pensamiento acelerado, gastos impulsivos o proyectos que se multiplican.
Muchas personas consultan solo en la fase depresiva, y por eso el diagnóstico se retrasa. En una encuesta de Robert Hirschfeld y su equipo, publicada en 2003 con 600 personas con trastorno bipolar, el 69% había recibido antes un diagnóstico equivocado, con mayor frecuencia el de depresión unipolar, y más de un tercio esperó diez años o más hasta tener el correcto.
Distinguirlo importa porque el tratamiento farmacológico es diferente y lo define el psiquiatra. En la evaluación preguntamos siempre por periodos de euforia o de energía inusual y por antecedentes familiares de trastorno bipolar.
Otros tipos y términos que no son diagnósticos
El DSM-5-TR incluye además:
- Trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo: irritabilidad persistente y explosiones de ira frecuentes en niños. No se diagnostica por primera vez antes de los 6 años ni después de los 18, y los síntomas deben empezar antes de los 10. Sobre la depresión en la infancia, revisa depresión infantil.
- Trastorno depresivo inducido por sustancias o medicamentos y trastorno depresivo debido a otra afección médica, como el hipotiroidismo. Por eso a veces pedimos que un médico descarte causas físicas.
- Especificaciones que describen cómo se presenta el episodio: con características melancólicas, con características atípicas o con angustia ansiosa, que tratamos en ansiedad con depresión.
Algunos términos populares no figuran en ningún manual. La “depresión sonriente” describe a personas que funcionan bien hacia afuera y la pasan muy mal por dentro, y sirve para reconocer un patrón, aunque no sea un diagnóstico. Lo explicamos en depresión sonriente. Lo mismo pasa con “depresión endógena” y “depresión reactiva”, que se usaban hace décadas y quedaron fuera de la clasificación vigente.
Cómo se determina el tipo y cuándo pedir ayuda
El tipo de depresión se define en una evaluación clínica que reconstruye la historia de los síntomas: cuándo empezaron, cuánto duran, si se repiten en alguna época, si hubo periodos de euforia y qué pasa en el cuerpo. Los cuestionarios como el inventario de depresión de Beck ayudan a medir la intensidad, pero no definen el tipo.
Pide una evaluación si llevas más de dos semanas con ánimo bajo o sin ganas de nada, si te cuesta cumplir con el trabajo o la casa, o si tu ánimo cambia de forma brusca entre periodos muy bajos y muy altos. Si aparecen pensamientos de muerte o de hacerte daño, llama a la Línea 113, opción 5 del MINSA, gratuita y disponible las 24 horas. En nuestra especialidad de depresión trabajamos con terapia cognitivo conductual y derivamos a psiquiatría cuando el cuadro lo requiere.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos tipos de depresión hay?
El DSM-5-TR reconoce varios trastornos depresivos: el trastorno depresivo mayor, el trastorno depresivo persistente o distimia, el trastorno disfórico premenstrual, el trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo, el inducido por sustancias y el debido a otra afección médica. A eso se suman especificaciones como el inicio en el periparto o el patrón estacional.
¿Qué diferencia hay entre depresión mayor y depresión grave?
“Mayor” es el nombre de la categoría diagnóstica y “grave” es un nivel de intensidad. Una depresión mayor puede ser leve, moderada o grave según cuántos síntomas haya, qué tan intensos sean y cuánto afecten la vida diaria.
¿Qué es una depresión leve?
Es un episodio depresivo con pocos síntomas por encima del mínimo para el diagnóstico, en el que la persona sigue funcionando con más esfuerzo de lo normal. Aunque sea leve, merece atención: la guía NICE recomienda empezar con intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo conductual.
¿La depresión sonriente es un tipo de depresión?
No figura como diagnóstico en el DSM-5-TR ni en la CIE-11. Es un término popular para personas con síntomas depresivos que mantienen una apariencia de normalidad, y puede corresponder a un trastorno depresivo mayor o persistente que pasa desapercibido.
¿Cómo sé si mi depresión podría ser bipolar?
La clave está en tu historia: si alguna vez tuviste días o semanas con energía muy elevada, poca necesidad de dormir, pensamientos acelerados o conductas impulsivas, cuéntaselo al profesional que te evalúe. También importan los antecedentes familiares. El diagnóstico diferencial lo hace un psiquiatra o un psicólogo clínico con una entrevista detallada.
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Fuentes
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR). Capítulo de trastornos depresivos.
- Organización Mundial de la Salud. (2022). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). Códigos 6A70, 6A71, 6A72 y GA34.41.
- National Institute for Health and Care Excellence. (2022). Depression in adults: treatment and management (NG222).
- Hirschfeld, R. M. A., Lewis, L. y Vornik, L. A. (2003). “Perceptions and impact of bipolar disorder: how far have we really come? Results of the National Depressive and Manic-Depressive Association 2000 survey of individuals with bipolar disorder”. Journal of Clinical Psychiatry, 64(2), 161-174.
Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Ponerle nombre al tipo de depresión requiere una entrevista clínica con un psicólogo colegiado o un psiquiatra.
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