En la terapia infantil con enfoque cognitivo conductual los padres participan desde el inicio: aportan la historia del niño, reciben pautas para la casa y se reúnen con el psicólogo para revisar avances con una frecuencia que se acuerda según el caso. Con adolescentes el trato cambia, porque lo que cuentan en sesión queda en confidencia salvo que haya un riesgo para su seguridad o la de otras personas.
Muchos padres sienten que, cuando el niño entra a terapia, ellos se quedan del otro lado de la puerta esperando a que alguien les cuente qué pasó. En un proceso bien llevado ocurre lo contrario, porque tú convives con tu hijo toda la semana y el psicólogo lo ve, como mucho, una hora.
Cómo se reparte el trabajo en terapia infantil
La entrevista con los padres. Es donde se arma la historia: embarazo y parto, hitos del desarrollo, cómo duerme y cómo come, cómo le va en el colegio, qué cambió en la familia y desde cuándo aparece lo que les preocupa. Con niños pequeños casi toda esta información viene de ustedes.
En Origen, la sesión introductoria con niños se hace con el menor presente y los padres entran unos minutos. Así el psicólogo conoce al niño a su ritmo y escucha de primera mano qué los trae, sin que el niño sienta que se habla de él a sus espaldas.
Las sesiones con el niño. Según la edad, se trabaja con juego, dibujo, cuentos o conversación. En TCC el juego tiene un objetivo concreto: practicar cómo nombrar una emoción, ensayar qué hacer cuando un compañero lo empuja o acercarse de a pocos a lo que le da miedo. Si quieres ver cómo luce eso con los más chicos, lo explicamos en terapia de juego para niños.
Las reuniones de seguimiento o devolución. Son encuentros solo con los padres donde se revisa qué cambió, qué sigue igual y qué toca ajustar en casa. Si al inicio hubo una evaluación psicológica infantil, la primera devolución explica los resultados y cómo se traducen en un plan de trabajo.
¿Cada cuánto debo hablar con el psicólogo de mi hijo?
No hay un número único, y conviene desconfiar de quien te dé uno sin conocer el caso. La frecuencia se acuerda al inicio y depende de la edad del niño, del motivo de consulta y de cuánto del trabajo pasa por la casa.
Como referencia general, muchos psicólogos infantiles proponen una reunión de seguimiento con los padres cada 4 a 6 sesiones. Hay casos en los que el contacto es mucho más seguido. Cuando el motivo de consulta es la conducta de un niño pequeño (berrinches de media hora, agresión a los hermanos, batallas diarias para vestirse en la mañana), los programas de entrenamiento para padres con más respaldo trabajan con ellos casi todas las semanas, porque el cambio depende de lo que hacen en casa.
Entre reunión y reunión hay otros momentos de contacto:
- Los minutos finales de la sesión, para contarte en pocas palabras cómo fue y qué tarea queda para la semana.
- Un mensaje breve cuando pasa algo que el psicólogo debería saber antes de la siguiente cita, como una suspensión en el colegio, un cambio de medicación indicado por el médico o una mudanza.
- Una reunión adicional si las cosas empeoran de golpe, sin esperar a la fecha que acordaron.
Para el resto, en lugar de narrar cada episodio por chat, anótalo en un registro con la hora, qué pasó antes y cómo terminó, y llévalo a la reunión.
Qué conviene contarle al psicólogo de tu hijo
Cuanto más concreto, mejor. “Se porta mal” le dice poco a cualquier profesional, mientras que “los días de semana, cuando le apago la tablet a las 8, grita y tira cosas durante unos 20 minutos, y los fines de semana casi no pasa” ya permite pensar hipótesis y diseñar algo.
Cuéntale siempre:
- Cambios en la familia: una separación, un hermano recién nacido, la muerte de un abuelo, uno de los padres que pasa semanas trabajando fuera de Lima, problemas económicos que se sienten en casa.
- Información médica: diagnósticos, medicamentos que le indicó el pediatra, el neurólogo o el psiquiatra, y cualquier problema de sueño o de alimentación.
- Lo que dice el colegio: libretas, comunicados de la tutora, informes del área psicopedagógica.
- Lo que ya probaron: castigos, premios, otros profesionales, y cómo les fue con cada cosa.
- Desacuerdos entre los padres sobre la crianza. Da vergüenza decirlo y es de lo más útil, porque explica mucho de lo que hace el niño.
Eso sí, evita contar todo esto delante de tu hijo, sobre todo las quejas, porque un niño que escucha a su mamá enumerar lo que hace mal llega a la sesión a la defensiva.
Las tareas en casa, la parte que más pesa
La TCC infantil se apoya en lo que pasa entre sesiones. Por eso el psicólogo te va a pedir cosas concretas: llenar un registro de conductas, elogiar de forma específica lo que tu hijo hace bien, sostener una rutina de sueño o acompañarlo en pasos graduales frente a lo que teme, como dormir en su cuarto, pedir algo en la bodega o quedarse en un cumpleaños sin ti.
La investigación respalda este trabajo con los padres. Un metaanálisis de Dowell y Ogles publicado en 2010, que reunió 48 estudios, encontró que los tratamientos que combinaban el trabajo con el niño y con sus padres o su familia obtuvieron mejores resultados que la terapia individual del niño por sí sola. La ventaja fue moderada.
Si una tarea no te sale, dilo en la reunión. Saber que no encajó con los horarios de la casa le sirve al psicólogo para ajustarla.
El colegio: cuándo y con qué permiso
A veces conviene coordinar con el colegio, por ejemplo cuando el motivo de consulta aparece sobre todo en el aula, cuando hay sospecha de bullying o cuando el niño necesita adaptaciones. Esa coordinación se hace con tu autorización por escrito. Sin ella, el psicólogo no le da información a la tutora ni al área psicopedagógica.
Con tu permiso, lo que se comparte es lo necesario para que el colegio ayude: pautas para el aula, qué hacer si el niño se desborda y qué señales observar. La historia familiar y lo que el niño cuenta en sesión se quedan en consulta, y puedes pedir que se acuerde por adelantado qué se va a decir.
¿Qué es confidencial cuando tu hijo es adolescente?
Con adolescentes la regla cambia, y conviene que lo sepas desde el principio para que no te tome por sorpresa. Un chico de 14 años no le va a contar nada importante a alguien que luego le repite todo a sus papás, y sin esa confianza la terapia avanza poco.
Por eso, en las primeras sesiones se acuerda con el adolescente y con los padres qué se comparte y qué se queda en consulta. Lo habitual es esto:
- Queda en confidencia lo que el adolescente cuenta sobre sus amigos, su pareja, lo que opina de la familia, sus dudas y lo que siente.
- Los padres reciben información general: si asiste, si se compromete con el proceso, cómo va y qué pueden hacer en casa.
- Se rompe la confidencialidad cuando hay riesgo para su vida o la de otra persona, cuando hay señales de abuso o de violencia, o cuando aparece una conducta de riesgo grave. Incluso en esos casos, el psicólogo le avisa antes al adolescente y procura que esté presente cuando se habla con los padres.
Si tu hijo o hija dice que quiere hacerse daño o que no quiere seguir viviendo, no esperes a la siguiente sesión. Llama a la Línea 113, opción 5 (MINSA, gratuita, las 24 horas), y revisa nuestra guía sobre la Línea 113. Para las conversaciones del día a día te puede servir lo que escribimos sobre cómo hablar con tu hijo adolescente de salud mental.
Señales de que la coordinación no está funcionando
Pide una conversación con el psicólogo si notas alguna de estas situaciones:
- Llevas más de dos meses sin una conversación sobre cómo va el proceso.
- No sabes qué se está trabajando con tu hijo ni para qué.
- Las indicaciones para la casa no encajan con tu realidad y no hubo espacio para decirlo.
- Tu hijo sale de las sesiones peor durante varias semanas seguidas y nadie te explicó si eso es esperable.
Un buen psicólogo infantil agradece esa franqueza y la usa para ajustar el plan. Si quieres conocer cómo trabajamos con familias, revisa la especialidad de niños y adolescentes de Origen.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto se reúne el psicólogo infantil con los padres?
Depende del caso y se acuerda al inicio del proceso. Como referencia general, muchas veces se propone una reunión de seguimiento cada 4 a 6 sesiones, y en problemas de conducta de niños pequeños el contacto con los padres puede ser casi semanal. Si pasa algo importante entre reuniones, puedes pedir una antes.
¿Los padres entran a la sesión del niño?
Depende de la edad y del objetivo de cada etapa. En la sesión introductoria infantil de Origen el niño está presente y los padres entran unos minutos. Después, las sesiones se centran en el niño y los padres tienen sus propios espacios de seguimiento.
¿El psicólogo le cuenta a los padres lo que dice un adolescente?
No en detalle. Lo que el adolescente cuenta queda en confidencia y los padres reciben información general sobre cómo avanza el proceso. La confidencialidad se rompe cuando hay riesgo para su vida o la de otros, o señales de abuso, y en esos casos se avisa antes al adolescente.
¿Qué debo contarle al psicólogo de mi hijo?
Cambios en la familia, información médica y medicamentos, reportes del colegio, lo que ya intentaron y los desacuerdos entre los padres sobre la crianza. Mientras más concretos sean los ejemplos (cuándo pasa, cuánto dura, qué lo dispara), más útil es la información.
¿El psicólogo puede hablar con el colegio de mi hijo?
Sí, siempre con autorización escrita de los padres. Lo usual es compartir pautas concretas para el aula y dejar fuera los detalles de la historia familiar y lo que el niño cuenta en sesión.
Te puede interesar
- Cuándo llevar a tu hijo al psicólogo
- Terapia de juego para niños
- Evaluación psicológica infantil
- Qué esperar de la primera sesión con el psicólogo
Fuentes
- Dowell, K. A. y Ogles, B. M. (2010). “The effects of parent participation on child psychotherapy outcome: A meta-analytic review”. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 39(2), 151-162.
- Kazdin, A. E. (2005). Parent Management Training: Treatment for Oppositional, Aggressive, and Antisocial Behavior in Children and Adolescents. Oxford University Press.
- Kendall, P. C. (Ed.). (2012). Child and Adolescent Therapy: Cognitive-Behavioral Procedures (4.ª ed.). Guilford Press.
- Weisz, J. R. y Kazdin, A. E. (Eds.). (2017). Evidence-Based Psychotherapies for Children and Adolescents (3.ª ed.). Guilford Press.
Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Cada proceso con niños y adolescentes se organiza según la edad, el motivo de consulta y la situación de la familia.
¿Quieres saber cómo sería el trabajo con tu hijo? Escríbenos al +51 908 816 613 y te contamos cómo organizamos la primera sesión y el seguimiento con los padres.
📍 Av. El Derby 254, piso 25, Santiago de Surco
¿Esto te resuena?
Habla con un psicólogo colegiado. Primera sesión desde S/60, presencial en Surco u online para todo el Perú.
Agenda tu cita por WhatsApp