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Qué es el TDAH: presentaciones, causas, mitos y diagnóstico

Qué es el TDAH, cuáles son sus tres presentaciones, qué lo causa, qué mitos circulan y cómo se diagnostica en niños, adolescentes y adultos.

Ps. Grace Moreno Polo
Ps. Grace Moreno Polo
CPsP. 44862, Neuropsicóloga y Directora de Origen
4 de septiembre de 2026 11 min de lectura

El TDAH, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es una condición del neurodesarrollo que dificulta regular la atención, el nivel de actividad y los impulsos de forma persistente y más intensa de lo esperado para la edad. Empieza en la infancia, interfiere en más de un contexto de la vida y en muchas personas continúa en la adultez.

En consulta el tema llega por dos puertas opuestas. Por un lado están los padres que creen que su hijo tiene TDAH porque no se quedó quieto en el cumpleaños del primo. Por otro, adultos de 35 años que recién entienden por qué llevan toda la vida perdiendo llaves, plazos y conversaciones a medias. A ambos les sirve lo mismo: saber qué es el TDAH y qué hace falta para diagnosticarlo con seriedad.

¿Qué es el TDAH exactamente?

El DSM-5-TR, el manual diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría, ubica el TDAH entre los trastornos del neurodesarrollo, en el mismo grupo que el autismo y las dificultades específicas del aprendizaje. La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud lo clasifica de la misma manera, con el código 6A05.

Decir que es del neurodesarrollo significa que el cerebro se organiza de una manera particular desde temprano, sobre todo en los sistemas que manejan las funciones ejecutivas: planificar, frenar una respuesta, sostener la atención en algo poco interesante, retener una instrucción mientras la ejecutas y regular la emoción. Por eso el TDAH tiene poco que ver con la inteligencia o con las ganas. Un niño con TDAH puede pasar dos horas concentrado armando Lego y luego no lograr copiar cinco líneas de la pizarra.

Para hacer el diagnóstico, el manual pide que se cumplan varias condiciones a la vez:

Esa última condición pesa mucho. Distraerse es humano, y la falta de sueño, la ansiedad o una etapa difícil en casa también producen distracción.

Las tres presentaciones del TDAH

Desde 2013 el DSM habla de presentaciones en lugar de tipos, porque el perfil de una misma persona cambia con los años.

Predominio inatento. A la persona le cuesta sostener la atención, pierde objetos, olvida encargos, comete errores por descuido y parece estar en otra parte cuando le hablan. Es la presentación que más pasa desapercibida, porque el niño no interrumpe la clase. Muchas niñas reciben el diagnóstico tarde justamente por eso, algo que desarrollamos en TDAH en mujeres adultas.

Predominio hiperactivo-impulsivo. Hay movimiento constante, dificultad para esperar turno, interrupciones y respuestas que salen antes de que termine la pregunta. Se nota más en los años de inicial.

Combinada. Cumple criterios en los dos grupos y en la consulta infantil es la que vemos con más frecuencia.

Si escuchaste hablar de “TDA”, esa sigla viene de una clasificación antigua y hoy equivale a la presentación inatenta. Lo explicamos con detalle en TDA o TDAH: cuál es la diferencia.

¿Qué causa el TDAH?

El TDAH tiene una base biológica con un peso genético alto. La revisión de Faraone y Larsson, publicada en Molecular Psychiatry en 2019, estima una heredabilidad media de 74% a partir de estudios con gemelos. En la práctica eso significa que es frecuente encontrar a un papá, una tía o un hermano con rasgos parecidos, y que muchas veces el diagnóstico de un hijo lleva a un adulto de la familia a reconocerse.

La genética del TDAH no depende de un solo gen. Intervienen muchas variantes comunes, cada una con un efecto pequeño, que se van sumando. Algunos factores del embarazo y del nacimiento, como la prematuridad o el bajo peso al nacer, se asocian con un riesgo mayor.

La evidencia no respalda como causa a la crianza permisiva, al azúcar de la lonchera ni a los padres que “no ponen límites”. La forma de criar sí influye en cómo se expresan los síntomas y en cuánto afectan la vida familiar, y por eso el trabajo con los padres forma parte del tratamiento.

En cifras, el consenso internacional de la World Federation of ADHD, publicado en 2021, estima que el TDAH afecta a cerca del 5,9% de niños y adolescentes y al 2,5% de los adultos.

Mitos sobre el TDAH que conviene dejar atrás

“Es un invento moderno para medicar niños.” Hay descripciones clínicas de niños con este patrón desde comienzos del siglo XX, mucho antes de que existieran los fármacos que se usan hoy. Lo que sí creció en las últimas décadas fue la detección.

“Si puede jugar videojuegos tres horas, no tiene TDAH.” El TDAH afecta la regulación de la atención, y las actividades con recompensa inmediata y estímulos constantes enganchan a cualquiera, a veces más a una persona con TDAH. La dificultad aparece con lo aburrido, lo largo o lo que tiene una recompensa lejana, como estudiar para un examen que es dentro de tres semanas.

“Se le pasa en la adolescencia.” La hiperactividad visible baja con la edad, pero en muchos casos queda una inquietud interna y siguen los problemas de organización y de atención. Por eso existen adultos con diagnóstico.

“Es falta de disciplina.” Los castigos más duros casi nunca mejoran el TDAH, porque la dificultad está en la autorregulación y ahí ayuda más la estructura externa: rutinas visibles, instrucciones cortas, recompensas inmediatas y adultos que actúan de forma coherente entre sí.

“Tratarlo significa medicarlo.” El tratamiento combina intervenciones psicológicas, apoyo a los padres y ajustes en el colegio o el trabajo. La medicación es una opción que evalúa y decide un médico, sea psiquiatra o neuropediatra. En el Perú los psicólogos no recetamos, y cuando hace falta derivamos y trabajamos en coordinación con el médico tratante.

¿Cómo se diagnostica el TDAH?

No existe un análisis de sangre, una resonancia ni un test en línea que diagnostique TDAH. El diagnóstico es clínico y se arma con varias piezas:

Una parte grande del trabajo consiste en descartar lo que se le parece: problemas de visión o audición, mal dormir, ansiedad, depresión, dislexia u otras dificultades del aprendizaje, o un periodo de estrés fuerte en la familia. Si quieres saber cómo se hace esa parte, revisa qué incluye una evaluación neuropsicológica.

El TDAH a lo largo de la vida

Preescolar. Llaman la atención el movimiento constante, los accidentes frecuentes y la dificultad para esperar. Antes de los 4 o 5 años el diagnóstico se hace con mucha cautela, porque una buena dosis de actividad es esperable a esa edad.

Etapa escolar. Aparecen los cuadernos incompletos, las notas en la agenda, las tareas que toman tres horas y los roces con los compañeros. Es la edad en la que más se consulta, y la tratamos a fondo en TDAH en niños: síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Adolescencia. La hiperactividad se vuelve inquietud interna. La impulsividad se nota en decisiones de riesgo, y la exigencia de organizarse solo en secundaria deja al descubierto dificultades que antes los padres compensaban sin darse cuenta.

Adultez. El TDAH se ve en plazos vencidos, recibos pagados con mora, cambios frecuentes de chamba y la sensación de rendir por debajo de lo que uno sabe que puede. Muchos adultos llegan a consulta por ansiedad o agotamiento y en el camino aparece la pregunta. Lo desarrollamos en TDAH en adultos.

Qué puedes hacer si sospechas TDAH

  1. Anota ejemplos concretos durante dos o tres semanas: qué pasó, dónde y cuánto afectó. Un “es distraído” le dice poco al evaluador, mientras que “olvidó la lonchera cuatro veces esta semana y no copió la tarea de dos cursos” le da información que puede usar.
  2. Pide un reporte escrito al colegio, a la tutora o al departamento psicopedagógico.
  3. Descarta lo básico con el pediatra, empezando por visión, audición y sueño.
  4. Desconfía del autodiagnóstico por redes. Los videos de “señales de que tienes TDAH” describen experiencias que comparte casi todo el mundo y dejan fuera el criterio que más importa, que es la interferencia sostenida en la vida diaria.
  5. Busca una evaluación si las dificultades se mantienen por meses, aparecen en más de un lugar y ya afectan notas, trabajo, relaciones o autoestima.

Hay señales para consultar sin esperar más: un niño que repite de año o está por repetir, que queda aislado de su grupo, que dice de sí mismo que es “tonto” o “malo”, o que tiene accidentes repetidos por impulsividad. En adultos, cuando las consecuencias ya tocan el trabajo, la plata o la pareja.

Con el diagnóstico confirmado, el tratamiento psicológico incluye entrenamiento a padres, técnicas conductuales en casa y en el aula, y terapia cognitivo conductual en adolescentes y adultos para trabajar organización, planificación y manejo de la frustración.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa TDAH?

TDAH es la sigla de trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Es una condición del neurodesarrollo que afecta la regulación de la atención, de la actividad y de los impulsos, empieza en la infancia y genera dificultades en más de un contexto, como la casa y el colegio.

¿El TDAH se cura?

El TDAH se entiende como una condición del desarrollo, así que el tratamiento apunta a que la persona funcione bien en su día a día. En una parte de los casos los síntomas bajan tanto con los años que dejan de cumplir criterios, y en otra parte continúan en la adultez. Con estrategias y apoyo adecuados, el impacto en la vida diaria puede reducirse mucho.

¿El TDA y el TDAH son lo mismo?

TDA es una sigla de una clasificación antigua que describía el déficit de atención sin hiperactividad. Hoy el DSM-5-TR usa un solo diagnóstico, TDAH, con tres presentaciones, y lo que antes se llamaba TDA corresponde a la presentación con predominio inatento.

¿A qué edad se puede diagnosticar el TDAH?

Varios síntomas deben estar presentes antes de los 12 años, pero la evaluación puede hacerse en cualquier momento de la vida. En niños menores de 4 o 5 años se diagnostica con mucha cautela, porque la actividad intensa es esperable a esa edad. En adultos se reconstruye la historia de la infancia con entrevistas y, cuando se puede, con información de familiares.

¿Un adulto puede tener TDAH sin haberlo sabido?

Sí. Muchos adultos crecieron sin diagnóstico, sobre todo si tenían la presentación inatenta o si sacaban buenas notas a costa de un esfuerzo enorme. La evaluación en adultos sigue los mismos criterios y revisa si las dificultades ya estaban presentes en la niñez.


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Fuentes

  1. American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR). Criterios del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
  2. Organización Mundial de la Salud. (2019). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). Código 6A05, trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
  3. Faraone, S. V. y Larsson, H. (2019). “Genetics of attention deficit hyperactivity disorder”. Molecular Psychiatry, 24(4), 562-575.
  4. Faraone, S. V. y cols. (2021). “The World Federation of ADHD International Consensus Statement: 208 Evidence-based conclusions about the disorder”. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 128, 789-818.
  5. National Institute for Health and Care Excellence. (2018, actualizada en 2019). Attention deficit hyperactivity disorder: diagnosis and management (NG87).

Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si notas estas dificultades en tu hijo o en ti, una evaluación con un psicólogo colegiado permite saber si se trata de TDAH o de otra cosa.

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Ps. Grace Moreno Polo
CPsP. 44862, Neuropsicóloga y Directora de Origen
Directora de Origen. Psicóloga clínica y neuropsicóloga (CPsP 44862) con más de 8 años de experiencia, maestría en Psicología Clínica (UPCH), segunda especialidad en Neuropsicología (UNFV) y certificación en Psicología Infantil (U. Científica del Sur). Atiende en español y portugués. Más en morenopolo.me.