TDA y TDAH nombran la misma condición. TDA (trastorno por déficit de atención) es una sigla antigua que se usaba para los casos sin hiperactividad, y desde el DSM-5 de 2013 el término oficial es TDAH, trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Lo que antes se llamaba TDA hoy se diagnostica como TDAH con presentación predominantemente inatenta.
En consulta la pregunta llega de muchas formas. “A mi hijo le dijeron que tiene TDA, pero no es inquieto, ¿entonces no es TDAH?” O al revés: “Yo pensaba que el TDAH era solo para niños que no paran, y mi hija se pasa la clase mirando por la ventana”. Las dos dudas tienen la misma respuesta, y para entenderla sirve un poco de historia.
De dónde viene la sigla TDA
El nombre cambió varias veces en los manuales diagnósticos de la Asociación Americana de Psiquiatría:
- DSM-II (1968): se hablaba de “reacción hipercinética de la infancia”. El foco estaba en el movimiento excesivo.
- DSM-III (1980): el foco pasó a la atención y apareció el “trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad”. De ahí viene la costumbre de decir TDA para los casos sin hiperactividad.
- DSM-III-R (1987): se unificó todo bajo el nombre de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, sin subtipos.
- DSM-IV (1994): se mantuvo el nombre TDAH y se describieron tres subtipos: inatento, hiperactivo-impulsivo y combinado.
- DSM-5 (2013) y DSM-5-TR (2022): los subtipos se reemplazaron por presentaciones.
La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, vigente desde 2022, sigue la misma lógica y clasifica el TDAH con el código 6A05, con presentaciones predominantemente inatenta, predominantemente hiperactiva-impulsiva y combinada.
O sea, la sigla TDA sobrevive en el habla cotidiana y en algunos informes antiguos, pero ningún manual vigente la usa como diagnóstico. Si en un informe reciente aparece “TDA”, conviene preguntarle al profesional a qué presentación se refiere.
Las tres presentaciones del TDAH
El DSM-5-TR describe 18 síntomas: nueve de inatención y nueve de hiperactividad-impulsividad. Para el diagnóstico se piden seis o más síntomas de un grupo (cinco desde los 17 años), presentes durante al menos seis meses, varios de ellos antes de los 12 años, en dos o más contextos como la casa y el colegio, y con un impacto claro en el funcionamiento.
Según qué grupo de síntomas predomina en los últimos seis meses, se especifica la presentación:
Predominantemente inatenta. Es la que antes se llamaba TDA. El niño pierde las cosas, no termina las tareas, parece no escuchar cuando le hablan, se distrae con cualquier ruido, olvida lo que tenía que llevar al colegio y comete errores por descuido aunque sepa el tema. Puede estar sentado tranquilo toda la clase y aun así no haber registrado nada.
Predominantemente hiperactiva-impulsiva. Le cuesta quedarse sentado, se para durante la clase, habla sin parar, responde antes de que terminen la pregunta, interrumpe y no tolera esperar su turno. Se ve sobre todo en niños en edad preescolar.
Combinada. Cumple criterios en los dos grupos. Es la imagen que la mayoría de la gente tiene en mente cuando piensa en el TDAH.
Por qué ahora se habla de presentaciones y no de tipos
El cambio de palabra tiene una razón clínica. Un “tipo” sugiere algo fijo, y el TDAH cambia con la edad. Es común que un niño con mucha inquietud motora a los cinco años llegue a la adolescencia con la hiperactividad atenuada, pero con la misma desorganización y la misma dificultad para sostener la atención en clase. Su presentación pasó de combinada a predominantemente inatenta, y la condición de base es la misma.
“Presentación” describe cómo se ve el TDAH hoy, en esta etapa de la vida. Por eso un diagnóstico puede actualizarse sin que eso signifique que el anterior estaba mal.
El TDAH que nadie ve
La presentación inatenta tiene un problema: molesta poco. El niño que no se para de la carpeta no interrumpe la clase, y la profesora puede pasar años describiéndolo como “distraído”, “en la luna” o “un poco lento”. Muchas niñas están en este grupo, y por eso el diagnóstico femenino suele llegar tarde, a veces recién en la universidad o en la adultez, cuando aparece la ansiedad por no poder con todo. Lo contamos en detalle en TDAH en mujeres adultas.
Las señales que nos hacen pensar en una presentación inatenta en un escolar son bastante concretas: cuadernos incompletos, mochila caótica, tareas que hizo y olvidó entregar, notas que suben mucho cuando alguien se sienta a su lado y bajan cuando trabaja solo, y una frase que repiten muchos padres: “si le interesa, se concentra horas”. Esa capacidad de concentrarse en lo que le gusta no descarta el TDAH, porque la dificultad está en regular la atención hacia lo que no elige.
Lo que se puede confundir con un TDAH inatento
La falta de atención es un síntoma que aparece en muchas situaciones distintas, y una buena evaluación las revisa antes de concluir:
- Dificultades de aprendizaje, como la dislexia, que hacen que el niño se desconecte cuando la tarea le exige leer.
- Ansiedad, que ocupa la mente con preocupaciones y deja poco espacio para la clase.
- Problemas de sueño, incluidos los ronquidos con pausas respiratorias.
- Problemas de visión o de audición no detectados.
- Situaciones familiares difíciles, como una separación o un duelo reciente.
- Autismo, que puede coexistir con el TDAH. Lo explicamos en autismo o TDAH en niños.
Qué hacer si sospechas que tu hijo tiene TDAH
Una revisión de Polanczyk y colaboradores publicada en 2007, que reunió más de cien estudios de todas las regiones del mundo, estimó que alrededor del 5 % de niños y adolescentes tiene TDAH. Es frecuente, y aun así no se diagnostica con un cuestionario de internet.
La evaluación incluye una entrevista detallada con los padres sobre el desarrollo, información del colegio, escalas estandarizadas que responden padres y profesores (como las de Conners), observación del niño y, cuando hace falta, una evaluación neuropsicológica de atención, memoria de trabajo y funciones ejecutivas. Revisamos los síntomas y su tratamiento en TDAH en niños.
Mientras tanto, en casa ayuda mucho dar instrucciones de una en una y mirándolo a los ojos, dividir las tareas largas en bloques cortos con pausas, usar listas visuales para la rutina de la mañana y reconocer el esfuerzo apenas aparece, sin esperar al resultado final.
El tratamiento combina psicoeducación para la familia, entrenamiento a padres, terapia cognitivo conductual y coordinación con el colegio. Si el especialista médico considera que hace falta medicación, esa decisión la toman el neuropediatra o el psiquiatra infantil junto con la familia.
Consulta si las dificultades de atención se repiten en casa y en el colegio, si llevan más de seis meses, si afectan sus notas o sus amistades o si tu hijo empieza a decir que es tonto o que no puede.
Preguntas frecuentes
¿El TDA todavía existe como diagnóstico?
Como diagnóstico oficial, no. Desde el DSM-5 de 2013 se usa solo el nombre TDAH, y lo que antes se llamaba TDA se describe como TDAH con presentación predominantemente inatenta. La sigla TDA se sigue usando en el lenguaje cotidiano y en informes antiguos.
¿Cuál es la diferencia entre TDA y TDAH?
En la práctica, TDA se refería al déficit de atención sin hiperactividad visible. Hoy ambos casos se diagnostican como TDAH y se distinguen por la presentación: predominantemente inatenta, predominantemente hiperactiva-impulsiva o combinada.
¿Se puede tener TDAH sin ser hiperactivo?
Sí. En la presentación predominantemente inatenta la persona tiene dificultades para sostener la atención, organizarse y recordar tareas, pero sin inquietud motora llamativa. Es la presentación que más tarda en detectarse, sobre todo en niñas.
¿La presentación del TDAH puede cambiar con los años?
Sí. Por eso el DSM-5 cambió la palabra “subtipo” por “presentación”. Es frecuente que la hiperactividad disminuya en la adolescencia mientras la inatención se mantiene, y entonces una presentación combinada pasa a ser predominantemente inatenta.
¿Los adultos pueden tener TDA?
Los adultos pueden tener TDAH, y en ellos predomina con frecuencia la inatención y la desorganización. Desde los 17 años el DSM-5-TR pide cinco síntomas en lugar de seis, y los síntomas tienen que haber empezado antes de los 12 años aunque no se hayan diagnosticado en su momento.
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Fuentes
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
- American Psychiatric Association. (1980). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Third Edition (DSM-III). Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad.
- Organización Mundial de la Salud. (2022). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). 6A05 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
- Polanczyk, G., de Lima, M. S., Horta, B. L., Biederman, J. y Rohde, L. A. (2007). “The worldwide prevalence of ADHD: a systematic review and metaregression analysis”. American Journal of Psychiatry, 164(6), 942-948.
Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si te preocupa la atención o la conducta de tu hijo, busca una valoración con un psicólogo colegiado o un neuropsicólogo.
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