Bienestar

Qué es el estrés: síntomas, causas y cuándo pedir ayuda

Qué es el estrés según la psicología, qué síntomas físicos y emocionales produce, en qué se diferencia de la ansiedad y el burnout y cuándo pedir ayuda.

Ps. Andrea Trelles
Ps. Andrea Trelles
CPsP. 51304, TCC e intervenciones breves
6 de septiembre de 2026 9 min de lectura

El estrés es la reacción del organismo ante una exigencia que percibes como mayor que los recursos que tienes para enfrentarla. En dosis cortas te activa y te ayuda a rendir, y cuando se prolonga sin descanso produce síntomas físicos, emocionales y de conducta que terminan afectando la salud.

La Organización Mundial de la Salud lo describe como un estado de preocupación o tensión mental que aparece ante una situación difícil, y aclara que todas las personas lo experimentan en alguna medida. La pregunta útil, entonces, es cuánto estrés tienes, por cuánto tiempo y qué está haciendo con tu cuerpo y con tu ánimo.

¿Qué es el estrés según la psicología?

El concepto moderno de estrés nace en 1936, cuando el médico Hans Selye publicó en la revista Nature un breve artículo sobre ratas expuestas a frío, ejercicio extremo o lesiones. Selye notó que el organismo respondía con el mismo patrón de cambios, sin importar cuál fuera la agresión. En trabajos posteriores describió esa respuesta en tres fases:

En 1984 los psicólogos Richard Lazarus y Susan Folkman sumaron la pieza que faltaba: la evaluación personal. Según su modelo, un evento produce estrés cuando primero lo evalúas como amenazante o dañino (evaluación primaria) y luego concluyes que no tienes suficientes recursos para manejarlo (evaluación secundaria). Por eso dos personas atrapadas en el mismo tráfico de la Javier Prado viven cosas distintas. Una llega tarde a una reunión con un cliente que puede cancelar el contrato, y la otra va a su casa sin apuro y con un podcast.

Ese modelo explica algo que vemos todos los días en consulta: el estrés depende de la situación y también de cómo la lees y de los recursos con los que cuentas.

Estrés agudo y estrés crónico

El estrés agudo es corto y tiene un motivo claro: la presentación del lunes, un examen, una discusión, un susto en la pista. El cuerpo se activa, la situación pasa y el sistema vuelve a la calma. Este tipo de estrés te ayuda a rendir y forma parte normal de la vida.

El estrés crónico aparece cuando la exigencia no termina o se repite sin pausa: deudas que no cierran, un trabajo con metas imposibles, cuidar sola a un familiar enfermo, una relación con conflicto permanente. El neuroendocrinólogo Bruce McEwen llamó carga alostática al desgaste que produce mantener el sistema de estrés encendido por demasiado tiempo. Ahí se ubica buena parte de los problemas de salud asociados al estrés, que desarrollamos en estrés crónico.

Selye también propuso distinguir el eustrés, el estrés que te activa frente a un reto que te interesa, del distrés, el que te desborda. La misma carga de trabajo puede ser eustrés en una etapa de la vida y distrés en otra, según el sueño, el apoyo y lo que esté pasando en casa.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

El estrés se nota en cuatro niveles y casi nunca se queda en uno.

Síntomas físicos. Dolor de cabeza, tensión en el cuello y los hombros, mandíbula apretada o bruxismo, molestias estomacales, cambios en el apetito, cansancio que no se va durmiendo y problemas para conciliar el sueño o despertares a las 4 de la mañana con la cabeza ya en el trabajo. Algunas personas notan además brotes en la piel.

Síntomas emocionales. Irritabilidad, poca paciencia, sensación de estar siempre corriendo y de no llegar, preocupación constante, ganas de llorar sin un motivo claro.

Síntomas cognitivos. Dificultad para concentrarte, olvidos de cosas simples, indecisión, pensamientos que dan vueltas sobre lo pendiente.

Síntomas de conducta. Comer más o menos de lo habitual, tomar más alcohol o café, aislarte, postergar tareas, reaccionar con brusquedad con la familia o dejar el ejercicio y los ratos libres “para cuando haya tiempo”.

Una forma práctica de detectarlo es fijarte en los cambios. Si alguien que antes era paciente con sus hijos ahora explota por cualquier cosa, o si alguien que dormía bien ahora se despierta todas las madrugadas, el estrés está dando señales.

¿Qué causa el estrés?

A las situaciones que generan estrés se les llama estresores. En la consulta en Lima aparecen siempre los mismos grupos:

Estrés, ansiedad y burnout: en qué se diferencian

Los tres se confunden con frecuencia y comparten síntomas, pero tienen diferencias útiles.

El estrés está ligado a una exigencia presente y tiende a bajar cuando esa exigencia termina. La ansiedad se centra en una amenaza futura y puede mantenerse aunque no haya un estresor claro. Lo explicamos con ejemplos en diferencia entre estrés y ansiedad.

El burnout es otra cosa. La OMS lo incluyó en la CIE-11 con el código QD85 como un fenómeno ocupacional, resultado del estrés laboral crónico que no se manejó con éxito. Tiene tres dimensiones: agotamiento, distancia mental o cinismo frente al trabajo y sensación de baja eficacia profesional. La OMS precisa que el término se aplica solo al contexto laboral. Si te reconoces ahí, revisa síndrome de burnout y su tratamiento.

Qué puedes hacer con el estrés

Algunas estrategias de la terapia cognitivo conductual que puedes empezar hoy:

  1. Haz un registro de una semana. Anota cada día qué situación te generó estrés, qué pensaste, qué sentiste en el cuerpo y qué hiciste. Al final de la semana vas a ver patrones que en el día a día no se notan.
  2. Separa lo que controlas de lo que no. Para lo controlable, define un primer paso concreto. Para lo que no depende de ti, el trabajo es aceptar y dirigir la energía a otra parte.
  3. Protege el sueño. Horario fijo para acostarte y levantarte, celular fuera del cuarto, nada de correos del trabajo en la cama.
  4. Mueve el cuerpo. Caminar 30 minutos al día ayuda a descargar la activación física acumulada.
  5. Pon límites concretos. Decide una hora a partir de la cual no respondes mensajes de trabajo y comunícala.

Encontrarás más técnicas en cómo manejar el estrés.

Cuándo pedir ayuda. Busca a un psicólogo si los síntomas duran más de un mes, si el estrés ya afecta tu salud física, tu trabajo o tu familia, si recurres al alcohol para bajar la tensión o si sientes que ya no puedes más. La terapia te ayuda a identificar qué alimenta tu estrés y a construir formas de manejarlo que se sostengan en el tiempo.


Preguntas frecuentes

¿Qué es el estrés en pocas palabras?

El estrés es la respuesta del cuerpo y la mente ante una exigencia que sientes mayor que tus recursos para enfrentarla. En dosis cortas te ayuda a rendir. Cuando se prolonga sin pausas, produce síntomas físicos, emocionales y de conducta que pueden afectar la salud.

¿Cuáles son los síntomas más comunes del estrés?

Los más frecuentes son dolor de cabeza, tensión muscular, problemas de sueño, molestias digestivas, irritabilidad, dificultad para concentrarte y cambios en el apetito. También son comunes conductas como aislarse, postergar tareas o tomar más alcohol o café de lo habitual.

¿El estrés es malo?

El estrés agudo y breve es una respuesta normal que te prepara para actuar y te ayuda a rendir frente a un reto. El problema es el estrés crónico, cuando la exigencia no termina y el cuerpo no tiene tiempo de recuperarse. Ese desgaste sostenido se asocia con problemas de salud física y mental.

¿Cuál es la diferencia entre estrés y ansiedad?

El estrés suele estar ligado a una exigencia presente y concreta, y tiende a bajar cuando esa exigencia termina. La ansiedad se centra en amenazas futuras y puede mantenerse aunque no haya un problema claro delante. Comparten muchos síntomas y a veces aparecen juntos.

¿Cuándo debo ir al psicólogo por estrés?

Conviene consultar si los síntomas duran más de un mes, si están afectando tu salud, tu trabajo o tus relaciones, o si recurres al alcohol u otras sustancias para calmarte. Un psicólogo te ayuda a identificar las fuentes del estrés y a trabajar estrategias concretas para manejarlo.


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Fuentes

  1. Selye, H. (1936). “A syndrome produced by diverse nocuous agents”. Nature, 138, 32.
  2. Lazarus, R. S. y Folkman, S. (1984). Stress, Appraisal, and Coping. Springer.
  3. McEwen, B. S. (1998). “Protective and damaging effects of stress mediators”. New England Journal of Medicine, 338(3), 171-179.
  4. Organización Mundial de la Salud. Estrés. Preguntas y respuestas.
  5. Organización Mundial de la Salud. (2019). CIE-11, código QD85, síndrome de desgaste ocupacional (burnout).

Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si el estrés ya está afectando tu salud o tu día a día, una evaluación con un psicólogo colegiado te ayuda a ver qué lo alimenta y cómo trabajarlo.

¿Sientes que el estrés te está superando? Escríbenos al +51 908 816 613 y te orientamos sobre cómo empezar un proceso de terapia.

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Ps. Andrea Trelles
CPsP. 51304, TCC e intervenciones breves
Psicóloga clínica colegiada del equipo de Origen con más de 6 años de experiencia. Formación en TCC e intervenciones breves con pasantía internacional en Colombia. Enfocada en herramientas prácticas para el día a día.