La depresión en adultos mayores es un trastorno del ánimo tratable que no forma parte del envejecimiento normal. En esta etapa se expresa menos como tristeza dicha en voz alta y más como cansancio, quejas físicas, irritabilidad, desinterés o problemas de memoria, y por eso con frecuencia pasa desapercibida para la familia y para los propios médicos.
En el Perú, según el INEI, las personas de 60 años o más ya son el 14,3 % de la población en 2025. Son millones de padres, abuelos y tíos que muchas veces viven solos, cuidan nietos o enfrentan enfermedades crónicas, y cuyo ánimo pocas veces es tema de conversación en la mesa.
¿Es normal estar triste en la vejez?
Envejecer trae pérdidas reales: la jubilación, la muerte de amigos y de la pareja, la salud que cambia, la autonomía que se reduce. Sentir pena frente a eso es humano. Lo que no es esperable es pasar semanas sin disfrutar nada, sin ganas de levantarse, con la sensación de ser una carga.
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor del 14 % de los adultos de 70 años o más vive con un trastorno mental, y señala la depresión y la ansiedad entre los más frecuentes. También identifica la soledad y el aislamiento social como factores de riesgo importantes en esta etapa.
El problema es la frase “es por la edad”. La repiten los hijos, a veces los propios médicos y, sobre todo, el adulto mayor, que creció en una época en que hablar de lo emocional se vivía como debilidad. Esa frase retrasa la consulta durante meses o años.
Cómo se ve la depresión en un adulto mayor
Muchos adultos mayores con depresión responden “no, triste no estoy” si se les pregunta directamente. Lo que aparece son otros signos:
- Cansancio permanente y quejas físicas que no se explican del todo por sus enfermedades: dolores, mareos, problemas digestivos.
- Pérdida de interés en lo que antes le gustaba. El señor que no se perdía la misa del domingo o el partido con los amigos del barrio deja de ir y no da razones claras.
- Cambios en el sueño, como despertarse de madrugada y no volver a dormir.
- Menos apetito y baja de peso.
- Irritabilidad, quejas constantes o mal humor que la familia atribuye al carácter.
- Abandono del autocuidado: deja de tomar sus medicinas, de bañarse a diario o de ir a sus controles.
- Quejas de memoria y lentitud para pensar.
- Frases como “ya viví lo que tenía que vivir” o “para qué me cuidan”.
Varias de estas señales se superponen con enfermedades médicas, y por eso la evaluación debe incluir una revisión médica completa. Si quieres ver el cuadro general, revisa síntomas de depresión.
Factores de riesgo en esta etapa
La depresión en la vejez casi nunca tiene una sola causa. En consulta vemos con frecuencia una combinación de estos factores:
- Pérdidas acumuladas. Viudez, muerte de hermanos o amigos, mudanza forzada a la casa de un hijo, venta de la casa familiar.
- Enfermedades crónicas y dolor. Diabetes, problemas cardíacos, artrosis, secuelas de un ACV.
- Pérdida de autonomía. Dejar de manejar, depender de otros para salir, problemas de vista u oído que aíslan.
- Soledad. Hijos que viven lejos o en otro país, rutinas que se vacían después de la jubilación.
- Rol de cuidador. Cuidar a una pareja enferma es una de las situaciones de mayor desgaste emocional.
- Antecedentes previos de depresión o de consumo de alcohol.
¿Depresión o deterioro cognitivo?
Esta es una de las preguntas más frecuentes de las familias. La depresión en la vejez produce fallas de atención y de memoria que pueden parecer un deterioro, y a su vez algunas personas con un deterioro cognitivo inicial desarrollan síntomas depresivos. Las dos cosas pueden coexistir.
Algunas diferencias orientan, aunque no reemplazan una evaluación. En la depresión la persona suele quejarse mucho de su memoria y responde “no sé” con rapidez, mientras que en el deterioro tiende a minimizar los olvidos que la familia sí nota. La forma confiable de distinguirlo es una evaluación neuropsicológica junto con la revisión médica. Lo explicamos en qué incluye una evaluación neuropsicológica.
Cómo se evalúa
La evaluación empieza con una entrevista al adulto mayor y, si él lo acepta, a un familiar cercano. Se revisan el ánimo, el sueño, el apetito, las pérdidas recientes, el consumo de alcohol y los medicamentos que toma.
Uno de los instrumentos más usados es la Escala de Depresión Geriátrica de Yesavage. La versión original de 1982 tiene 30 preguntas de respuesta sí o no, y en 1986 se publicó una versión abreviada de 15 preguntas. Se diseñó para evitar preguntas sobre síntomas físicos, que en la vejez se confunden con enfermedades. Como cualquier test, sirve para detectar y para seguir la evolución, pero no hace el diagnóstico por sí solo.
El médico, por su parte, descarta causas que imitan o agravan la depresión, como el hipotiroidismo, el déficit de vitamina B12 o efectos de medicamentos.
¿Cómo se trata la depresión en adultos mayores?
La psicoterapia funciona en esta etapa de la vida. Un metaanálisis de Cuijpers y colaboradores publicado en 2020 en JAMA Psychiatry encontró que el efecto de la psicoterapia para la depresión en adultos de 55 a 75 años es comparable al que se observa en adultos de mediana edad. La edad no es una razón para descartarla.
Desde la terapia cognitivo conductual trabajamos con estrategias adaptadas:
- Activación conductual. Recuperar de forma gradual actividades con sentido, aunque al inicio no den ganas: llamar a un amigo, volver al taller de la parroquia, caminar con el nieto al parque.
- Resolución de problemas. Ordenar los problemas prácticos que pesan, como trámites, salud o economía, y abordarlos de a uno.
- Trabajo con pensamientos. Frases internas como “ya no sirvo” o “solo soy un estorbo” se revisan con datos concretos de su vida.
- Duelo. Muchas depresiones en la vejez tienen detrás un duelo que no se pudo vivir. Si es tu caso, te puede servir cómo procesar la pérdida de un ser querido.
El ritmo suele ser más pausado y la familia puede participar en algunas sesiones. La terapia online también es una opción para quienes tienen dificultad para movilizarse, con ayuda de un familiar para conectarse al inicio.
Cuando la depresión es moderada o severa, el psiquiatra o el geriatra evalúan si corresponde un tratamiento farmacológico. En adultos mayores esa decisión exige especial cuidado por las interacciones con otros medicamentos, y la toma siempre un médico.
Riesgo de suicidio: una señal que no se puede pasar por alto
En muchos países, los hombres de edad avanzada tienen las tasas de suicidio más altas de toda la población, y la depresión es el antecedente más frecuente. Además, los intentos en la vejez tienen mayor riesgo de ser letales.
Presta atención si tu familiar habla de ser una carga, regala objetos queridos, deja sus medicinas de forma deliberada, pregunta por su testamento sin motivo aparente o dice que ya no quiere vivir. Pregúntale directamente cómo está. Hablar del tema no siembra la idea y abre una puerta.
Si hay riesgo inmediato, llama a la Línea 113, opción 5 del MINSA, gratuita y disponible las 24 horas. En nuestra guía sobre la Línea 113 opción 5 explicamos cómo funciona.
Qué puede hacer la familia
- Escuchar sin apurarse a dar soluciones ni a decir “pero si lo tienes todo”.
- Proponer actividades concretas y compartidas en lugar de preguntar “¿qué quieres hacer?”.
- Acompañar a las citas médicas y llevar la lista de medicamentos.
- Cuidar que no pase solo días enteros sin hablar con nadie.
- Repartir el cuidado entre hermanos, para que no recaiga en una sola persona.
Puedes encontrar más recomendaciones en cómo ayudar a alguien con depresión sin desgastarte.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que un adulto mayor esté deprimido?
No. Envejecer trae pérdidas que pueden causar tristeza, pero la depresión es un trastorno que no forma parte del envejecimiento normal y tiene tratamiento. La OMS estima que alrededor del 14 % de las personas de 70 años o más vive con un trastorno mental, entre ellos la depresión.
¿Cuáles son los síntomas de depresión en la tercera edad?
Además del ánimo bajo, son frecuentes el cansancio, las quejas físicas, la pérdida de interés, los cambios de sueño y apetito, la irritabilidad, el abandono del autocuidado y las quejas de memoria. Muchos adultos mayores no dicen que están tristes, por eso hay que mirar los cambios de conducta.
¿La depresión en adultos mayores se puede confundir con demencia?
Sí. La depresión produce fallas de atención y memoria que pueden parecer un deterioro cognitivo, y ambas condiciones pueden presentarse juntas. Para distinguirlas se necesita una evaluación médica y neuropsicológica.
¿La terapia psicológica funciona en personas mayores?
Sí. Un metaanálisis publicado en 2020 en JAMA Psychiatry encontró que la psicoterapia para la depresión tiene un efecto en adultos de 55 a 75 años comparable al observado en adultos de mediana edad. La terapia cognitivo conductual se adapta al ritmo y a las necesidades de esta etapa.
¿Qué es la escala de Yesavage?
Es la Escala de Depresión Geriátrica, un cuestionario de preguntas de sí o no diseñado para adultos mayores. Tiene una versión de 30 preguntas de 1982 y una abreviada de 15 de 1986. Sirve para detectar síntomas y seguir la evolución, pero no reemplaza el diagnóstico profesional.
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Fuentes
- Organización Mundial de la Salud. (2025). Salud mental de los adultos mayores. Nota descriptiva.
- Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2025). Situación de la población adulta mayor. Informe técnico.
- Alexopoulos, G. S. (2005). “Depression in the elderly”. The Lancet, 365(9475), 1961-1970.
- Yesavage, J. A. y cols. (1982). “Development and validation of a geriatric depression screening scale: a preliminary report”. Journal of Psychiatric Research, 17(1), 37-49.
- Cuijpers, P., Karyotaki, E. y cols. (2020). “Psychotherapy for depression across different age groups: a systematic review and meta-analysis”. JAMA Psychiatry, 77(7), 694-702.
Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si notas cambios de ánimo o de conducta en un familiar mayor, busca una valoración con un médico y con un psicólogo colegiado.
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