Olvidar dónde dejaste las llaves o el nombre de alguien y recordarlo un rato después es normal a cualquier edad. La pérdida de memoria preocupa cuando los olvidos son nuevos, van en aumento, interfieren con tareas que antes hacías sin problema o los notan las personas que viven contigo antes que tú.
La buena noticia es que una parte de los problemas de memoria tiene causas tratables, como la ansiedad, la depresión, el mal dormir, un problema de tiroides o un déficit de vitamina B12. Por eso el primer paso nunca debería ser asumir lo peor, y tampoco quedarse esperando a que “se pase solo”.
Olvidos normales: lo que le pasa a casi todo el mundo
Mucho de lo que llamamos olvido es un problema de atención. Si dejaste el celular sobre la mesa mientras respondías un audio y pensabas en la reunión de la tarde, esa información nunca llegó a guardarse bien. No hay nada que recuperar porque no se registró.
Con la edad también cambia la velocidad para recuperar un recuerdo. A partir de cierta etapa cuesta más que salga el nombre del actor de la película, aunque lo tengas “en la punta de la lengua” y aparezca a la media hora. Ese tipo de olvido es esperable y no avanza hacia otra cosa por sí solo.
Otros olvidos frecuentes y benignos:
- Entrar a un cuarto y no recordar a qué ibas, para acordarte al volver al lugar de antes.
- Olvidar una cita de vez en cuando y recordarla después.
- Perder el hilo de una conversación cuando hay mucho ruido o varias personas hablando.
- Necesitar listas o alarmas en semanas de mucha carga.
Señales de alarma
La diferencia está en la frecuencia, en el impacto y en si el cambio es nuevo respecto de cómo funcionaba la persona. Estas señales justifican consultar:
- Repetir la misma pregunta varias veces en la misma conversación, sin recordar que ya la hizo.
- Olvidar información reciente importante, como una visita de ayer o una noticia familiar, y no recuperarla aunque se le den pistas.
- Desorientarse en un trayecto conocido, por ejemplo perderse camino a la casa de la hija a la que visita hace años.
- Dificultad nueva con tareas de siempre: pagar los servicios, seguir una receta que preparaba de memoria, usar el control remoto.
- Cambios en el lenguaje, como quedarse sin palabras con frecuencia o llamar a las cosas con rodeos.
- Decisiones poco habituales con el dinero, por ejemplo caer en estafas telefónicas que antes habría detectado.
- Dejar actividades que disfrutaba, aislarse o cambios marcados de carácter.
Una pista útil es quién se preocupa. Cuando la persona se queja mucho de su memoria pero rinde bien en la vida diaria, el origen muchas veces es ansiedad o cansancio. Cuando es la familia la que nota los cambios y la persona les quita importancia, conviene evaluar pronto.
Si el cambio es brusco, en horas o pocos días, con confusión, dificultad para hablar, debilidad de un lado del cuerpo o somnolencia, eso es una emergencia médica y se acude de inmediato a un servicio de urgencias.
Causas reversibles que debe revisar un médico
Antes de hablar de deterioro, un médico tiene que descartar causas que afectan la memoria y que pueden tratarse. La guía NICE de demencia del Reino Unido incluye análisis de sangre básicos, entre ellos función tiroidea, vitamina B12 y folato, para buscar justamente estas causas.
- Ansiedad y estrés sostenido. La preocupación constante ocupa la capacidad de atención y la información entra mal. Mucha gente que consulta por “memoria” sale con un plan para la ansiedad.
- Depresión. Enlentece el pensamiento, quita motivación y genera quejas de memoria que pueden parecer deterioro, sobre todo en personas mayores. Te contamos más en síntomas de depresión.
- Problemas de sueño. El insomnio y la apnea del sueño, que se sospecha cuando hay ronquidos fuertes y pausas al respirar, afectan la atención y la consolidación de recuerdos.
- Tiroides. El hipotiroidismo puede producir lentitud mental y fallas de memoria.
- Déficit de vitamina B12. Es más frecuente en adultos mayores, en personas con ciertos problemas digestivos y con algunos tratamientos prolongados.
- Fármacos. Algunos medicamentos para dormir, para la ansiedad, antialérgicos antiguos y otros con efecto sedante pueden afectar la memoria, sobre todo cuando se combinan. La revisión de la medicación la hace el médico y nunca se suspende un tratamiento por cuenta propia.
- Alcohol, infecciones y deshidratación. En adultos mayores, una infección urinaria puede presentarse como confusión.
Como psicólogos no indicamos análisis ni cambiamos medicamentos. Lo que hacemos es ayudar a ordenar la información y derivar al médico de cabecera, al neurólogo o al geriatra cuando corresponde.
¿Qué es el deterioro cognitivo leve?
El deterioro cognitivo leve es una zona intermedia. La persona y su entorno notan un descenso en la memoria u otra función, las pruebas lo confirman, y aun así sigue siendo independiente en su vida diaria. Cuando el compromiso ya impide desenvolverse con autonomía, se habla de demencia.
La guía de la Academia Americana de Neurología publicada en 2018 resume datos de prevalencia por edad: alrededor de 8,4 % entre los 65 y 69 años, 10,1 % entre los 70 y 74, 14,8 % entre los 75 y 79 y 25,2 % entre los 80 y 84. La misma guía reporta que, en mayores de 65 años con deterioro cognitivo leve seguidos durante dos años, el 14,9 % desarrolló demencia. Eso significa que la mayoría no lo hizo en ese plazo, y algunas personas incluso mejoran cuando la causa era tratable.
En el Perú, un estudio puerta a puerta de Custodio y colaboradores en el Cercado de Lima encontró una prevalencia de demencia de 6,85 % en personas de 65 años o más.
¿Cuándo pedir una evaluación neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica mide con pruebas estandarizadas la memoria, la atención, el lenguaje, las funciones ejecutivas y las habilidades visoespaciales, y compara los resultados con personas de la misma edad y escolaridad. Conviene pedirla cuando:
- Los olvidos son nuevos y se mantienen por varios meses.
- La familia nota cambios que la persona no percibe.
- No queda claro si se trata de ansiedad, depresión o un deterioro inicial.
- Se necesita una línea de base para comparar en el tiempo, por ejemplo después de un ACV, una cirugía o un diagnóstico médico.
Lo ideal es acudir acompañado por alguien que conozca bien el día a día de la persona, porque su versión completa lo que muestran las pruebas. El resultado orienta decisiones concretas: tratar la ansiedad o la depresión, ajustar rutinas, derivar a neurología o planear una reevaluación. En evaluación neuropsicológica en Lima explicamos cómo es el proceso paso a paso.
Qué puedes hacer desde hoy
- Anota durante dos o tres semanas ejemplos concretos de olvidos, con fecha y situación. Sirve mucho más que un “me olvido de todo”.
- Lleva a la consulta médica la lista completa de medicamentos, incluidos los que compras sin receta.
- Revisa tu sueño y tu nivel de estrés antes de concluir que el problema es la memoria.
- Hazte evaluar la audición y la vista si notas cambios. El informe de 2024 de la Comisión Lancet sobre demencia incluye la pérdida auditiva y la pérdida de visión no tratadas entre 14 factores de riesgo modificables.
- Mantén actividad física, contacto social y actividades que te exijan pensar. Esa misma comisión estimó que actuar sobre esos 14 factores podría prevenir o retrasar cerca de 45 % de los casos de demencia, una cifra calculada con modelos poblacionales.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es normal olvidar las cosas?
Es normal olvidar dónde dejaste algo, un nombre o una cita y recordarlo después, sobre todo en épocas de estrés o poco sueño. Deja de ser esperable cuando los olvidos son nuevos, aumentan, afectan tareas cotidianas o los notan otras personas antes que tú.
¿La ansiedad puede causar pérdida de memoria?
Sí. La ansiedad y el estrés sostenido ocupan la atención, y la información que entra con poca atención se guarda mal. Muchas personas que consultan por olvidos mejoran cuando tratan la ansiedad, aunque siempre conviene descartar otras causas con un médico.
¿Qué causas de pérdida de memoria tienen tratamiento?
Entre las causas tratables están la depresión, la ansiedad, los problemas de sueño, el hipotiroidismo, el déficit de vitamina B12, algunos medicamentos y el consumo de alcohol. Las revisa un médico con historia clínica y análisis básicos, antes de hablar de deterioro cognitivo.
¿El deterioro cognitivo leve siempre termina en demencia?
No. Según la guía de la Academia Americana de Neurología, el 14,9 % de mayores de 65 años con deterioro cognitivo leve desarrolló demencia en dos años de seguimiento, así que la mayoría no lo hizo en ese plazo. Algunas personas se mantienen estables y otras mejoran si la causa era tratable.
¿A qué especialista voy si tengo problemas de memoria?
El primer paso es un médico, que puede ser tu médico de cabecera, un neurólogo o un geriatra, para descartar causas físicas. La evaluación neuropsicológica, hecha por un psicólogo con esa formación, mide con precisión qué funciones están afectadas y ayuda a decidir el tratamiento y el seguimiento.
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Fuentes
- Petersen, R. C. y cols. (2018). “Practice guideline update summary: Mild cognitive impairment. Report of the Guideline Development, Dissemination, and Implementation Subcommittee of the American Academy of Neurology”. Neurology, 90(3), 126-135.
- National Institute for Health and Care Excellence. (2018). Dementia: assessment, management and support for people living with dementia and their carers (NICE guideline NG97).
- Livingston, G. y cols. (2024). “Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission”. The Lancet.
- Custodio, N., García, A., Montesinos, R., Escobar, J. y Bendezú, L. (2008). “Prevalencia de demencia en una población urbana de Lima-Perú: estudio puerta a puerta”. Anales de la Facultad de Medicina, 69(4), 233-238.
- Alzheimer’s Association. 10 Early Signs and Symptoms of Alzheimer’s and Dementia. alz.org.
Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Si los olvidos te preocupan a ti o a un familiar, consulta primero con un médico y pide una valoración neuropsicológica con un psicólogo colegiado.
¿Notas cambios de memoria en ti o en alguien de tu familia? Escríbenos al +51 908 816 613 y te orientamos sobre si corresponde una evaluación neuropsicológica o primero una consulta médica.
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